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La relajación de yoga trae paz

La experiencia de una periodista en una clase de Kundalini Yoga.

El “baño de gong” de Kundalini brinda la oportunidad de alinearse hacia una nueva dirección.
Cathleen Falsani
Sun-Times de Chicago

El viernes pasado en lugar de mirar una película o de entretenerme en la casa, decidí hacer algo nuevo y constructivo.

Así es como terminé tendida boca arriba en el piso de un estudio a media luz en el Edificio de Artes Finas de la Avenida Michigan del Sur, escuchando música de gong y cantando para la prosperidad.

Técnicamente hablando estaba experimentando un “baño de gong” en el Estudio de Kundalini Yoga Loop, una práctica de yoga diseñada para inducir una relajación profunda. Más específicamente, el baño de gong fue parte de una tarde de yoga y meditación para la “prosperidad y abundancia en el año nuevo”. Lo que, estando la economía como está y la empresa de periodismo impreso luchando por sobrevivir, supuse que no haría daño elevar algunas plegarias e intenciones para mi periódico, para mis colegas y para mi misma.

Quince personas (mujeres y hombres, jóvenes y ancianos, blancos y negros) nos reunimos a las 6:30 y comenzamos con un mantra (o afirmación): Ong Namo Guru Dev Namo, que significa:

“Me postro ante la energía creativa, me postro ante el Divino Maestro.”

Yo dirigí mi plegaria hacia Jesús, porque eso es en lo que creo. Pero otros en la clase eran de diferentes tradiciones de fe (Cristianos, Sikhs, otros y, presumo, de ninguna religión). Todos meditamos de nuestra propia forma. No había un consenso religioso, pero había poder al unirnos en ese mantra. El estudio inmediatamente comenzó a sentirse como un espacio sagrado.

Después del mantra, nos acomodamos en el piso sobre tapetes de yoga, y Shakta Kaur (la instructora, vestida toda de blanco (incluyendo un turbante) y sentada sobre pieles de borrego en una pequeña plataforma un poco elevada), nos guió a través de algunas posturas de yoga.

“No te preocupes de hacer las posturas exactamente bien” dijo Shakta, “Todo lo que tienes que hacer es alinearte en la dirección correcta.”

Me gustó ese pensamiento. Demasiados de nosotros nos obsesionamos con hacer, cualquier cosa que estemos haciendo, exactamente bien. Cuando no alcanzamos a hacerlo, sentimos que hemos fallado. Eso puede conducir a una parálisis (emocional y espiritual). Pero lo que realmente importa es nuestra intención.

Así que me alineé, me estiré respiré profundo y traté de abrirme hacia la abundancia en cualquier forma que ésta pudiera tomar.

El Kundalini yoga es un yoga altamente espiritualizado que se enfoca en la energía en movimiento del cuerpo. Enseña que la energía reside enrollada (como una serpiente o un rizo de cabello) en la base de la columna vertebral. Las posturas de yoga, ejercicios de respiración y meditaciones ayudan a mover la energía hacia arriba a través del cuerpo (a través de los chakras o centros de energía) hasta el tope de la cabeza.

No sé si creí todo eso, pero agradecí profundamente el sentido de paz y plenitud que encontré en la sesión de 90 minutos con Shakta, quien ha estado enseñando yoga desde el 2000. Cada una de las clases de Enero  y Febrero con Shakta están enfocadas en la prosperidad y abundancia.

Trabajamos y sudamos haciendo cinco posturas, durante las cuales nos encuclillamos y tocamos el piso con nuestras frentes (más difícil de cómo suena), nos sentamos en postura de loto y golpeamos repetidamente con nuestras palmas al piso (mis triceps siguen sintiendo el efecto de ello una semana después).

Luego, Shakta apagó las luces, nos acostó en el piso con cobijas sobre nosotros mientras ella y su asociado-esposo, Hare Dev Singh, comenzaron a tocar dos gongs. El sonido complementario de los gongs realmente se sintió como un masaje. El gaño de gong duró 22 minutos. Algunos compañeros se durmieron. Unos cuantos incluso roncaron. Yo sólo me relajé, profundamente, por primera vez en meses.

Luego, cantamos un mantra para la prosperidad y la abundancia por 11 minutos. Cada uno de los ocho versos del mantra comenzaba con las palabras Har Har Har Har (que significa Dios Dios Dios Dios) seguido de diferentes palabras evocando varias características del Divino.

Gobinde – que significa sustentor.
Udare – que significa iluminador.
Kariang – que significa creador.

Y así sucesivamente.

Shakta nos alentó a examinar cosas en nuestras vidas que pudiesen estar bloqueándonos hacia la prosperidad y la abundancia, ya sean dudas, miedos o relaciones que pudieran ser dañinas o no estén nutriéndonos.

“Todos tenemos el derecho de nacimiento a ser felices” me dijo Shakta más tarde “No encarnaste para tener una vida miserable. Encarnaste para tomar tareas específicas, terminarlas e ir a casa victoriosa.”

Cuando pienso en abundancia, pienso sobre la libertad de vivir sin límites, estar totalmente presente con las personas que nos importan, estar abierto a cualquier cosa que Dios tenga para nosotros en esta vida.

Kundalini Yoga fue diseñado para personas de todos los días, “sostenedores de hogar”, como fueron llamados, explicó Shakta. “No vamos a estar por 20 años en una cueva practicando una postura para perfeccionarla”, dijo. “Los antiguos sabían que los sostenedores de hogar de la India tenían que tener acceso a esta tecnología, tenían que llevar una vida sana, feliz y próspera.”

La clase terminó con un poema en forma de canción llamada “El eterno sol”. Mientras lo cantábamos al unísono varias veces, Shakta nos dijo que pensáramos en éste como una bendición para nosotros mismos y para las personas que amamos. Las palabras del poema eran hermosas. Canté para mi misma, para mis colegas y para todas las personas que me importan en este mundo:

“Que el eterno sol te ilumine, el amor te rodeé, y la luz pura interior guíe tu camino.”

 

Traducción de Satguru Singh