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Investigación de Yoga para el Dolor Menstrual

Por Nikhil Ramburn y Sat Bir Singh Khalsa, Ph.D.

Yoga para el dolor menstrual

La dismenorrea es definida como los calambres menstruales dolorosos que se originan en el útero. La afección se divide comúnmente en dos categorías, a saber, la dismenorrea primaria, que es el dolor menstrual sin una enfermedad identificable, y la dismenorrea secundaria, que tiene una causa identificable como endometriosis, fibromas, enfermedad inflamatoria pélvica y el uso de dispositivos anticonceptivos intrauterinos.

Los factores de riesgo para la dismenorrea incluyen la duración del flujo menstrual, el inicio de la menstruación a edad temprana (menarquia), el tabaquismo, la obesidad y el consumo de alcohol. Los altos niveles de estrés, depresión y ansiedad también pueden aumentar en gran medida la incidencia de dismenorrea. La interrupción de la vida social también parece ser un factor que contribuye a la condición. Aunque las estimaciones de prevalencia varían de 45% a 95%, la dismenorrea parece ser la condición de salud de la mujer más común, independientemente de su edad y nacionalidad.

A pesar de esta alta prevalencia, el tratamiento convencional incluye con mayor frecuencia píldoras anticonceptivas y analgésicos, como antiinflamatorios no esteroideos. (Anti-inflamatorios No Esteroideos ej. ibuprofeno, naproxeno, etc.) Muchas mujeres también eligen terapia conductual para controlar el dolor, como relajación e imágenes positivas, aunque la evidencia es limitada en cuanto a su eficacia.

El yoga puede llegar a ser un valioso enfoque conductual complementario que no conlleva los mismos riesgos para la salud que la farmacoterapia convencional. De hecho, los AINE (Antiinflamatorios No Esteroideos) pueden provocar úlceras estomacales y las píldoras anticonceptivas se han asociado con un mayor riesgo de trombosis. El yoga puede ser una alternativa eficaz ya que la práctica puede aumentar la fuerza muscular y la flexibilidad, aliviando la congestión en los órganos, especialmente en el útero.

El yoga también puede reducir el dolor ayudando al centro de dolor del cerebro a regular los mecanismos de dolor ubicados en la médula espinal y moderar la secreción de analgésicos naturales en el cuerpo. Dado que el yoga se ha asociado con una mejor autorregulación y una reducción en la activación simpática y el dominio del estrés, la práctica puede ayudar a un individuo a lidiar mejor con el estrés, la ansiedad y la depresión, que son factores de riesgo para la dismenorrea. Los ejercicios de respiración yóguica lenta también pueden reducir el dolor ya que la exhalación concentrada reduce la tensión y el estrés. Finalmente, el yoga puede ayudar a restablecer el equilibrio entre los sistemas endocrino y reproductivo.

Cada vez son más las pruebas de investigación que respaldan a la práctica del yoga para aliviar el dolor menstrual. Una revisión reciente de la literatura incluye quince estudios que evalúan el impacto del yoga en los trastornos menstruales.

De estos, nueve fueron Ensayos Controlados Aleatorios (ECA, el estándar de oro para el diseño de estudios científicos) y seis fueron estudios de intervención de un solo grupo o de un solo caso. La mayoría de los estudios se realizaron en India y el resto en otros países asiáticos e Irán (curiosamente, aunque los investigadores en EEUU han contribuido en gran medida a la investigación en yoga, no existe una investigación con base en EEUU sobre este tema).

Los estudios en esta revisión se centraron en el impacto del yoga en los síntomas premenstruales y la angustia menstrual. Las participantes variaron entre 13 y 45 años y se les administró una serie de intervenciones de yoga que incluyeron yoga físico, respiración y meditación, y dos estudios midieron el único impacto de las técnicas progresivas de relajación muscular llamadas Yoga Nidra.

Todos los estudios reportaron resultados beneficiosos, como menor sufrimiento menstrual autoinformado, menor homocisteína sérica (que es un aminoácido asociado con estrés vascular y coágulos sanguíneos) y reducción de las puntuaciones de dolor. Sería interesante estudiar los efectos del yoga en la menstruación en las practicantes de yoga regulares, sin embargo, tal estudio aún no se ha realizado.

Un estudio de 2011 realizado en el Departamento de Partería en la Universidad Islámica de Azad, en Irán, encontró que el yoga reduce la gravedad y la duración de la dismenorrea primaria. Las participantes del ensayo fueron 92 mujeres estudiantes de entre 18 y 22 años de edad que fueron asignadas al azar al grupo de yoga experimental o un grupo de control. El grupo experimental practicó poses de cobra, gato y pez (posturas comunes de Hatha Yoga) durante la fase lútea del ciclo menstrual y cada grupo se evaluó durante tres ciclos menstruales.

Los investigadores encontraron una mejora significativa en la intensidad y la duración del dolor en el grupo de yoga cuando se compara tanto con las puntuaciones iniciales como con las del grupo de control. Estos hallazgos preliminares sugieren que las posturas de yoga pueden ser un tratamiento seguro y efectivo para la dismenorrea primaria.

Un estudio de 113 estudiantes de medicina del Instituto de Ciencias Médicas Dr. Pinnamaneni Siddhartha, en India, también midió el efecto del yoga sobre la dismenorrea primaria. Las 60 participantes del grupo experimental asistieron a 40 minutos de clase de yoga todos los días durante tres meses. Además, practicaron 10 minutos de pranayama y meditación diariamente. Los investigadores observaron que las estudiantes que obtuvieron los puntajes más altos de dolor menstrual también obtuvieron puntajes más altos en la escala de estrés.

Los resultados revelaron que el grupo de intervención de yoga tuvo mejoras pronunciadas y significativas en el estrés percibido y el 82 por ciento de los sujetos en este grupo informaron un alivio completo del estrés. Además, el dolor menstrual se redujo significativamente después de la intervención de yoga cuando se comparó tanto con el grupo de referencia como con el de control.

Otro estudio reciente que investigó los efectos del yoga sobre la angustia menstrual en estudiantes de licenciatura se llevó a cabo en el Colegio de Enfermería de la Universidad de Konyang en Corea del Sur. Cuarenta estudiantes fueron asignadas al azar a la intervención de yoga o al grupo de control. El grupo experimental practicó yoga durante 60 minutos a la semana durante 12 semanas y el programa consistió en ejercicio físico, relajación y meditación. Una vez más, los investigadores observaron una disminución significativa en la intensidad del dolor menstrual en los participantes de yoga en comparación con el grupo de control.

Finalmente, un estudio de la Escuela de Fisioterapia de la Universidad de Khon Kaen, en Tailandia, examinó los efectos de un conjunto específico de ejercicios de yoga sobre el dolor menstrual. 34 participantes, con edades entre los 18 y los 22 años fueron elegidas y colocadas al azar en un grupo de yoga o en un grupo de control. El grupo experimental practicó yoga durante 30 minutos dos veces por semana durante un período de 12 semanas. La secuencia específica comenzó con una pose de relajación (Shavasana) seguida de una serie activa de Saludo al Sol (Surya Namaskar) y finalizó con una serie de poses dirigidas a la parte inferior de las piernas y la pelvis. Los investigadores notaron mejoras significativas en el dolor menstrual, la forma física y la calidad de vida en el grupo de yoga en comparación con el grupo de control y referencia.

A pesar de la creciente evidencia que apoya el uso del yoga para aliviar los síntomas de la dismenorrea, los mecanismos subyacentes de la eficacia del yoga todavía no se comprenden por completo.

Un estudio centrado en Yoga Nidra descubrió que la práctica modulaba el sistema nervioso autónomo para disminuir la dominancia simpática y esto se correlacionaba con una disminución del dolor menstrual. Otro posible mecanismo es la reducción en los niveles de homocisteína en suero observada después de una intervención de yoga de 8 semanas en un estudio. La reducción en este aminoácido particular puede apuntar a una restauración de la función endotelial del útero.

Otra investigación fue capaz de establecer el papel de la hormona progesterona en la explicación de los beneficios terapéuticos del yoga. Se sabe que una disminución de progesterona puede conducir a una contracción uterina excesiva durante la menstruación, sin embargo, después de una intervención de yoga de 3 meses, no se observó diferencia en los niveles de progesterona premenstrual de las participantes a pesar de las mejoras positivas en el alivio del dolor autoinformado.

Sin embargo, la innovadora evidencia después de otra intervención de Yoga Nidra sugiere que el yoga puede modular el sistema neuroendocrino y cambiar efectivamente el perfil hormonal de las mujeres con irregularidades menstruales al reducir la hormona estimulante de la tiroides, la hormona folículo estimulante, la hormona luteinizante y la prolactina.

En resumen, estos alentadores resultados, aunque preliminares, sugieren que la terapia con yoga puede ser un tratamiento complementario viable para la dismenorrea en la reducción de los cólicos menstruales y, además, la disminución de los niveles de estrés psicosocial que agravan la dismenorrea.

Varios estudios hasta la fecha han presentado claramente sus métodos de investigación y tenían objetivos replicables. Sin embargo, la variabilidad de las intervenciones del yoga en los estudios realizados hasta la fecha limita el análisis de los resultados. Los estudios futuros deben abordar las limitaciones previas de sesgo, altas tasas de deserción, falta de asignación al azar, falta de seguimiento a largo plazo y métodos autoinformados para medir los resultados. Además, al estudiar un segmento más amplio de la población, los hallazgos pueden generalizarse. Finalmente, los ensayos adicionales deben abordar los mecanismos detrás de la efectividad del yoga para la dismenorrea.

 

Fuente: Kundalini Research Institute
Traducción: Satguru Singh

 

 

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