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El deber es bello

Extractos de una clase con Yogui Bhajan
Otoño de 1975

Tenemos emociones, tenemos deseos, tenemos conocimiento, tenemos ego, tenemos experiencias, pero no tenemos la habilidad de expresarnos. Existen muchas facetas de nuestra vida. La vida está interrelacionada consigo misma y con el exterior. Hay un dicho muy antiguo, “el hombre del deber es uno hombre bello.” Si tu conocimiento, tus emociones, tu fuerza, tu comportamiento, tus modales, tu dinero, tu poder, tus palabras no pueden hacerte cumplir con tu deber, ¿de qué te sirven? El propósito de la vida es el concepto de que cumplas con tu karma. Aunque tengas todo, si no puedes cumplir con tu deber, ¿de qué te sirve todo lo que tienes?

¿Qué es el deber? El deber no es la acción. Karma yoga es el Yoga de las acciones rectas. La enseñanza total del Bagavad Gita termina con esta oración: “Arjun, haz tu deber y no pidas recompensa. La recompensa yo (Dios) te la daré”. No hay razón para buscarla auto recompensa porque la única auto recompensa es la satisfacción de cumplir con tu deber. Lo puedes hacer por amor o lo puedes hacer por odio, pero el deber de cumplirse. ¿Crees que el cirujano quiere cortarte con su bisturí? No, pero es su deber. Un hombre ha llegado con una bala dentro y es el deber del cirujano cortarle la piel y sacarle la bala, coserle y curarlo. Él ayudó y cumplió con su deber. Aunque lo acuse después de practicar mal la medicina, si él cumple honestamente con su deber, nadie lo podrá tocar. Cuando un deber se cumple honestamente ni Dios mismo puede tocar a esa persona, porque Dios no es nada más que el deber cumplido.

Observa a Dios; el viento sopla, la lluvia cae, las hojas crecen, la primavera llega, luego pasa el otoño, el sol sale y la luna también, todo es perfecto. Cuando no te parece perfecto entonces comienzas a buscar a Dios. Nosotros los humanos hasta nos atrevemos a cuestionar a Dios en el cumplimiento de su deber, porque su deber está relacionado con nuestra vida. Nosotros somos los beneficiarios de las acciones hechas por su deber. Es por esto que son acciones muy bellas y lo único que podemos decir es, ¡Dios es grandioso!

El deber te trae belleza. “Oh, aquel cumple con su deber, es fiel, entrega las cosas, puedes depender de él, y es capaz”. ¿Qué es lo que comprueban estas palabras? ¡El deber! Con tan sólo palabras el deber no se cumple. El deber y el servicio se llama karma yoga, es un acto hacia Dios. El deber hacia Dios, hacia el Guru, hacia tus relaciones, hacia tu mundo, hacia todo. Todo no es nada más que el deber. En realidad, para ser honesto con todos ustedes les digo que han venido a esta tierra para cumplir con su deber. Un santo, un hombre de Dios, un Yogui, un Swami, ¿por qué estudias con ellos y quieres estar con ellos? ¿Por qué hablas con ellos? Porque ellos han actuado bien, han dicho algo bien, ellos pueden ser algo y tú puedes aprender algo de ellos. El fracaso ante el deber es el fracaso del propio ser.

La felicidad no es nada más que el cumplimiento de tu deber con entrega. Cumplir el deber con entrega es bello y es lo que se le conoce como Dharma. Es el deber del buscador levantarse temprano en la mañana para estar con Dios. Así como cuando trabajas durante todo el día para ganar el pan con el sudor de tu frente.

A Guru Gobind Singh en una ocasión le preguntaron “¿cómo se sabe quién es puro y quién es impuro?” Y él les contestó, “les daré cinco símbolos. Si esas personas mantienen estos símbolos con ellos entonces lo reconocerás. Cuando no los tengan entonces no lo reconocerás.” Éste concepto es muy sencillo. La gente me pregunta, “¿por qué tenemos que usar una Kara (brazalete de acero), una Kanga (peine de madera), por qué tenemos que portar un Kirpan (espada pequeña)?” Es el deber con el maestro y así se cumple. Cuando un soldado cumple con su deber debe ponerse un uniforme especial y siempre debe estar listo. Éstos son los deberes de un santo soldado, porque si no eres un soldado entonces tu santidad puede ser degradada y no podrás defenderte. Si por otro lado solamente eres un soldado empezarás a destruir a los demás y crearás el caos. El hombre debe ser una combinación de santo y soldado. Solamente así el hombre se vuelve una persona completa. La Khalsa es una combinación de santo y soldado: no crea tonterías y no las tolera.

¿Podrás creer en estas enseñanzas? Son tan precisas, tan sencillas, rectas que no hay oportunidad de enredarlas. Es el deber del maestro enseñar y es el deber de cada maestro decir, “Ong Namo Guru Dev Namo”. Es tu deber servir a cualquiera que te busque en vez de irte a descansar. Cuando se te pide ayuda esto deberá actuar y ese acto se volverá un acto de Dios, esto es la divinidad. Cuando el deber se cumple entonces el regalo, la recompensa, será que podrás relajarte después. De otra forma no es relajación. Irte de vacaciones a la playa es un chiste y no te puedes relajar. Puedes ir a cualquier parte de vacaciones, pero el sufrimiento te seguirá y te estará esperando cuando regreses.

Un Muláh (sacerdote Musulmán) supo que iba morir al día siguiente, así que no dijo sus rezos y decidió correr para que la muerte no lo alcanzara. Después de correr ocho kilómetros le dio un ataque al corazón y el Dios de la muerte se le acercó y le dijo, “hola, ¿cómo estás? El Muláh le dijo “Oh Dios, ya llegaste”. El Dios de la muerte le contestó, “Si no hubieras corrido esos ochos kilómetros a lo mejor no te hubiera agarrado. Si te hubieras quedado a decir tus rezos seguramente te hubieras relajado y a lo mejor no te hubieras muerto. Pero el hecho de que corriste todos estos kilómetros me dio la oportunidad de parar tu corazón. Ahora te puedo llevar conmigo, ¿estás listo?” ¿Que pudo decir el Muláh? tuvo que ir.

Cuando estamos descontentos debemos preguntarnos si hemos cumplido con nuestro deber. Nuestra depresión e insatisfacción no proviene de la nada, provienen de no cumplir con el deber. Acuérdate del Bagavad Gita. Arjun (el gran discípulo del maestro Krishna) recibió la orden “Arjun ¡pelea! Eres un guerrero, el morir por la rectitud es tu deber.” Él le contestó, “Oh Dios, ellos son mis parientes, ¿cómo puedo pelear con ellos? He jugado con ellos, crecimos juntos, los amo. ¿Ahora los debo matar? Krishna se carcajeó y dijo, “¡Tonto! Ellos están muertos, tus flechas solamente son el medio.”

Sin el deber no hay belleza. Si quieres que alguien muera lo único que tienes que hacer es darle nada qué hacer. Esa persona se acabará porque no se puede vivir sin el deber. Es tu deber levantarte al amanecer. ¿Cuánto tiempo puedes dormir? En algún momento debes levantarte. Imagínate una piedra enorme colgando arriba de una calle. Esa piedra tiene el potencial de matarte pero no te matará a menos que caiga sobre ti. El potencial y la realidad no son lo mismo en la conciencia y eso es el error de la vida. Si tienes el potencial de hacer algo no quiere decir que ya lo hiciste. Cuando solamente piensas en tu potencial y aún no actúas, a eso se le conoce como vivir en la fantasía. Si en el temperamento de tu carácter puedes establecer el cumplimiento de tu deber, entonces por el poder cósmico serás establecido ante los ojos de Dios.

La casa de Guru Nanak nos enseña el servicio sin recompensa. Krishna le dice a Arjun, “Hazlo y no pidas una recompensa.” Debes hacer tu deber no importa cómo y sin recompensa. Hecho así, el deber se cumple y se obtiene la experiencia de Dios. Pero si el deber se hace pensando en la recompensa entonces se tiene la experiencia del ego. A veces preguntamos, “¿Está bien hecho lo que hice?” ¿Por qué te preocupas? Si lo hiciste bien entonces deja que la otra persona lo reconozca. ¿Por qué presionas a que la otra persona sienta que está bien hecho solamente porque tú sientes que está bien hecho? Al presionar retraes tu realidad por eso no debes presionar. Presiona hacia Dios y la universalidad porque es allí donde vas y automáticamente creará la armonía. Presionar hacia cualquier otra parte solamente te retrae. El único rezo del ser humano es: “Mi Señor Dios, dame al maestro que pueda guiarme hacia mi deber”.

Les voy a decir una de las cosas más bellas acerca de este tema. Lo que sea que logre que no cumplas con tu deber, esa misma energía puede hacer que cumplas con él. Toma el mismo tiempo no hacer el trabajo que hacerlo. Ésa es la ley del balance. La ley del balance dice que el ser humano tiene que utilizar la energía pero no importa si cumple o no con su deber. Toma la misma cantidad de energía mental llegar a clase que no llegar a la clase. El no cumplir el Dharma o cumplir con él, escuchar o no, actuar bien o mal. ¿Cuál eliges?

Es mi deber enseñar porque es mi deber aprender. Aprendo y por esto debo enseñar. Si aprendes pero no enseñas entonces no cumples con tu deber. Si el que sabe no comparte entonces no sabe nada y es un tonto. Esto es la ley de la armonía. El Dios todo poderoso es aquel que cumple todos los deberes. Si a Dios le fallara rotar la tierra tan sólo una vez, si no cumple con su deber por un segundo humano, entonces estaríamos volando en el espacio. Alguien preguntó, “¿por qué la gente sufre?” La respuesta es que la gente está viviendo a medias.

Nunca decimos no, nunca decimos sí. Si no dices que sí entonces debes decir no; lo que sea que hagas hazlo con toda tu mente y corazón. La idea es hacer las cosas conscientemente. Si dices que vas a hacer algo y no pudiste cumplir entonces está bien con tal de que hayas puesto todo tu empeño en lograrlo y lo demás lo dejas a Dios. Cuando el alma está viva la conocemos como la conciencia interna. La conciencia interna es la dirección que toma el alma y no es la dirección del ego.

Cuando alguien te dice que su ser interior le está indicando algo, en realidad no están escuchando al alma, están escuchando al ego. Cuando el alma te habla entonces no dices nada. Cuando no entiendes qué es lo que quieres entonces no hay concepto y no consigues nada. Cuando concibes hay convicción y al final vienen las acciones rectas. No te puedes sostener sin convicción. La convicción de la mente hace que cumplas con el deber y el deber es bello.