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Sant Hazara Singh

Por Shanti Kaur Khalsa

Sant Hazara Singh – El Primer Maestro de Yogui Bhajan

Con frecuencia, Yogui Bhajan habló de los diferentes maestros con los que estudió.  Maestros de yoga, meditación y de dharma se presentaron a través de las diferentes fases de su vida y él aprendió de todos ellos.  Pero hubo un hombre que cambió y dirigió la vida de Yogui Bhajan como ningún otro, Sant Hazara Singh.

No se sabe mucho sobre Sant Hazara Singh pues es difícil de encontrar información histórica alrededor de los tumultuosos tiempos de la independencia de India; sin embargo, a principios de este año, tuve la oportunidad de conocer al nieto de Sant Hazara Singh, cuyo nombre es Karanbir Singh Chhina, y quien vive cerca de Chandiragh, India.  Durante nuestras pláticas, aprendí mucho sobre ese venerable personaje.

Sant Hazara Singh Chhina pertenecía al linaje de Baba Bidhi Chand Chhina y creció en Sursingh Sahib, el poblado histórico de Dal Baba Bidhi Chand, al sur de Amritsar.  Baba Bidhi Chand fue un gran héroe de la tradición Sikh y un devoto sirviente de Guru Hargobind Sahib.  Se le recuerda mejor por sus atrevido y valiente acto de recuperar dos hermosos caballos que habían robado los Mogoles.  Está escrito que Guru Hargobind declaró: “¡Bidhi Chand Chhina Guru Ka Sina!” Lo cual significa, “Bidhi Chand Chhina es el corazón del Guru.”

Sant Hazara Singh creció en Sursingh Sahib, y fue estudiante y servidor del gran Sant Baba Sohan Singh ji, el Décimo líder de Dal Baba Bidhi Chand.  Fue tan devoto que hizo su cama en el piso bajo el lecho de Babaji en caso de que necesitara algo durante la noche.  El joven Hazara Singh lo sirvió sin fallo.  Creciendo en ese ambiente de madurez, Sant Hazara Singh se volvió amigo de infancia del más tarde Sant Baba Daya Singh, hijo de Baba Sohan Singh y quien se convertiría en el Onceavo líder de Dal Baba Bidhi Chand.

Al cumplir la edad suficiente, Baba Sohan Singh envió a Sant Hazara Singh a Gujranwala para que estableciera su propio Takhsal (centro de enseñanza). Fue aquí en donde el joven Harbhajan Singh estudió y aprendió de Sant Hazara Singh lo que ahora conocemos como Kundalini Yoga.  Yogui Bhajan con frecuencia hablaba de su maestro con respeto, devoción y asombro silencioso. 

¿Sabes que aún no puedo reconocer la cara de mi abuelo ni la de mi maestro?  Nunca vi hacia sus caras, pero puedo dibujar sus pies con precisión. Ese es un estado de conciencia, no lo que tú sabes o lo que yo sé.”  
16 de Julio de 1981

Yogui Bhajan fue un estudiante fiel de Sant Hazara Singh durante sus años escolares.  Sant ji no solamente le enseñó muchas de las kriyas que practicamos hoy, sino la esencia del Sikh Dharma, incluyendo su historia y artes marciales.  Yogui ji con frecuencia relataba historias sorprendentes sobre Sant Hazara Singh, dándonos la oportunidad asomarnos a cómo era la vida en ese entonces.  En 1995, él dijo en el Campamento de Entrenamiento de Mujeres Khalsa en Española:

“Aprendí de un maestro muy duro… Él extrajo de mí, no al hombre, no al hombre de Dios, no al gran hombre, sino al verdadero ser humano.  No hay ningún tributo en el mundo, ni cumplidos ni gracias suficientes con lo que pueda pagarle.  Hizo el trabajo más maravilloso.  Yo solía decir que era una nuez, pero él apretó todas mis nueces tan bien que me convertí en el mejor.  Y es por eso que digo que la calamidad es mi desayuno, la tragedia es mi comida y la traición mi cena… ¿Qué más quieres después de eso? ¿Hay alguna otra cosa que pueda molestarte? Si puedes comer y digerir esas tres cosas, eres la mejor persona.”

 4 de julio de 1995

En ese tiempo India estaba bajo la ocupación Británica y muchos Sikhs se estaban movilizando para liberar y obtener la independencia de la nación.  En 1934, la mayoría de los guerreros Sikhs de Buddha Dal, fueron encarcelados por los Británicos en Lahore.  Baba Sohan Singh fue hacia allá con su gente para servir comida y hacerse cargo de sus necesidades durante el encarcelamiento. Uno sólo puede imaginarse cómo Sant Hazara Singh anhelaba estar con su maestro durante este tiempo y es muy probable que con frecuencia viajara para estar con Babaji.  Así que las circunstancias de ese tiempo interrumpieron con frecuencia el entrenamiento de Yogui Bhajan.

Finalmente, alrededor de 1945, San Hazara Singh llamó individualmente a sus estudiantes para una audiencia final.  Yogui Bhajan nos contó lo aprensivo que estaba el joven Harbhajan Singh (en ese entonces un adolescente) con motivo de la audiencia.  Por un lado, era electrificante ser llamado por Sant ji para una audiencia privada, pero por el otro, ¡podría ser algo muy confrontante y desagradable!  Para sorpresa del futuro Siri Singh Sahib, Sant Hazara Singh le dijo que se iría para siempre y que Harbhajan Singh, de 16 años en ese entonces, era ahora el maestro de Kundalini Yoga.  También en esa reunión le dijo que Harbhajan nunca volvería a ver el rostro de su maestro.

Sant Hazara Singh se fue de Gujranwala para ir al servicio de Baba Sohan Singh, y poco tiempo después fue arrestado por los Británicos.  Estuvo varios años en la cárcel de Lahore.  Cuando los prisioneros políticos fueron liberados, después de que India obtuvo su independencia en 1947, él regresó una vez más a Sursingh, su hogar de la infancia.  De ahí se mudó a Doraha y luego a la aldea de Sanaur, en donde sus viven hoy sus descendientes. 

Yogui Bhajan nunca perdió el amor por su maestro.  Cuando fue asignado a Amritsar en a década de los sesenta, envió un mensaje a Sant Hazara Singh solicitándole humildemente su permiso para poder verlo.  Pero leal a su palabra, Sant Hazara Singh negó la petición y Yogui Bhajan nunca volvió a ver la cara de su maestro.  Sant Hazara Singh dejó su cuerpo en 1972.

Puede ser difícil de entender el mandato de Sant Hazara Singh de nunca volver a ver a Yogui Bhajan.  Sin embargo, encontramos un indicador de su significado en las palabras de Yogui Bhajan sobre el “linaje”. Él dio esta enseñanza muchas veces y de diferentes maneras como una de las importantes lecciones del camino espiritual.  Yogui Bhajan dijo:

Sirve al legado, no al linaje.  Aquellos quienes sirven al linaje nunca viven, aquellos quienes sirven al legado nunca mueren."

 1 de marzo de 1992

Esa fue una lección muy dura, pero dichas palabras nos ayudan a entender por qué Sant Hazara Singh cortó los enlaces físicos de apego entre alumno y estudiante.  De esa forma, la atención siempre permanece en las enseñanzas y en la experiencia de la conciencia.

Yogui Bhajan aprendió de muchos santos y yoguis que impactaron su vida.  Aun así, cuando se refería a su “maestro”, siempre era Sant Hazara Singh de quien hablaba.  Esa joya reluciente de hombre se ha desvanecido silenciosamente en la historia, como fue su humilde deseo.  Pero nosotros, los alumnos de Yogui Bhajan, permanecemos agradecidos por la sabiduría y conocimiento ancestral que legó y que se ha convertido en nuestro camino de Dharma.