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¿Pies olorosos?

Por: Satguru Singh

Hace un par de días, una persona me platicó que fue a tomar una clase de yoga por primera vez y que su experiencia había sido bastante desagradable.  Curioso como soy, le pregunté qué fue lo había sucedido y me contestó que el maestro le pidió que se quitara los zapatos y las calcetas.  Le dije que  básicamente en casi cualquier estilo de yoga, es necesario retirarse los zapatos y amablemente le expliqué algunas de las razones.  Mientras me escuchaba, movía sutilmente la cabeza en negación pues no se trataba de nada de eso, sus motivos eran bastante diferentes.  

Ya antes había escuchado sobre personas que no les gusta andar descalzos por razones que van desde el famoso “me voy a enfermar” o “el piso está frío”, hasta el “no me gustan mis pies”... pero muy pocas veces había escuchado la razón por la cual ésta persona no quería quitarse los zapatos: “me apestan los pies” dijo con una risita que intentaba ocultar algo de vergüenza.

Las razones por las cuales los pies despiden mal olor son muy diversas y difícilmente se puede generalizar, pero lo que es cierto es que esto puede convertirse en una situación bastante desagradable, no solamente para quien lo padece, sino para quienes le rodean.  En el caso de una sesión de yoga, esto podría convertirse en algo incluso ofensivo para los asistentes.

Si tú o alguien que conoces tiene este problema, puedes compartirle algunas sencillas recomendaciones que podrían ayudar, algunas son verdaderamente sencillas y encontrarás otras que requieren un poquito de tu tiempo, pero que pueden ahorrarte a ti y a los demás, momentos desagradables.

Exfolia tus pies.
En tu baño diario, lava los pies con un cepillo o estropajo que sea capaz de eliminar las células muertas de la piel.  Será muy importante hacerlo también entre los dedos.

Mantenlos secos.
Esto es súper importante, después de tu baño o de tu lavado de pies, asegúrate de secarlos muy bien, además de evitar que se generen hongos, estarás evitando el mal olor.

Bicarbonato de sodio.
Úsalo como talco, pon una pizca en tus zapatos, zapatillas o sandalias. Encontrarás que funciona casi como magia.  El bicarbonato, además de absorber malos olores, genera un ambiente alcalino en el cual las bacterias no pueden prosperar.

Desodorante.
Usa desodorante (no anti-transpirante) en tus pies, puede ser del mismo tipo que se usa para las axilas.  Existen en el mercado unos muy buenos de origen natural.  Puedes usarlo también antes de tu clase, siempre cuidando de usar lo necesario sin que sea molesto para los demás.

A remojar.
Por las noches, antes de dormir, remoja tus pies durante diez minutos en una mezcla de una parte de agua, una parte de vinagre y aproximadamente una quinta parte de bicarbonato de sodio.  Secalos muy bien.  También puedes remojarlos en té negro, en proporción de cuatro bolsitas en un litro de agua.

Clavos de olor.
Cuando no uses tu calzado durante algunos días, colócales dentro algunos clavos de olor; sus aceites esenciales tienen propiedades que ayudan a eliminar bacterias y hongos.

Masaje.
Masajea tus pies con té de jengibre.  Ralla un trozo de aproximadamente 5 centímetros y ponlo a hervir durante 15 minutos.

Retira tu calzado con frecuencia
De ser posible, quítate los zapatos frecuentemente durante el día, esto incluso si estás usando sandalias, de esta manera mantendrás a tus pies ventilados y secos.

Si crees que tienes algún problema con hongos, por favor visita a tu médico antes de auto medicarte con productos de libre venta, ya que de elegir el producto incorrecto o usarlo por el tiempo indebido, corres el riesgo de agravar la situación.

 

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