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Algunos mitos de la práctica del yoga

Por: Satguru Singh

Existe la creencia general con respecto al yoga, especialmente entre las personas que asisten regularmente al gimnasio, de que esa práctica solamente sirve para relajarte y estirarte.

Desde hace cuatro años asisto una vez por semana a un centro de acondicionamiento físico para dar una clase de Kundalini Yoga; y en el lugar me encuentro, siempre, con personas que por primera vez experimentan dicha disciplina. El comentario que nunca falta antes de comenzar la clase es: “vengo a estirarme y relajarme un poco”.


Nada raro, de hecho, el yoga es un excelente medio para tal fin. Sin embargo, el comentario suele venir de personas que acaban de terminar una extenuante clase de spinning, de remo o de una extensa sesión de pesas, por lo que jadeantes y sudorosas, pero eso sí, muy sonrientes, se sientan en su tapete esperando las ansiadas posturas que les harán estirarse y descansar de sus actividades previas.

Pero esa expectativa puede estar bastante alejada de la realidad.

Y no me malentiendan, no es mi intención que se alejen asustados de la clase de yoga, al contrario, estoy seguro que el yoga les convertiría no solamente en mejores atletas, sino también en mejores personas. Sin embargo, en una sesión puedes trabajar físicamente de forma muy completa, por lo que si tú también tienes la idea de que solamente vas a estirarte y descansar, debes considerarlo nuevamente.

Una clase del estilo de Yoga Kundalini está diseñada para trabajar contigo de forma integral; en ocasiones suelo decir a los practicantes que si pudiéramos mover las orejas, seguramente habría un ejercicio en donde tendrías moverlas al ritmo de una respiración específica. Llegar a una sesión de yoga después de un intenso trabajo de gimnasio, puede no ser una buena idea, pues lejos de beneficiarte, podrías exponerte a las consecuencias de sobre-ejercitarte.

Comúnmente, cuando advierto a las exhaustas personas de que la sesión podría resultar pesada, me miran con cara de incredulidad tal vez pensando que estoy equivocado; pero después de algunos instantes suelen ir de la incredulidad al asombro. Dos minutos del ejercicio que llamamos “la rana” pueden hacer “sufrir” a un experimentado atleta de triatlón, como ya lo he comprobado.

Aún así, puedo asegurarte que el resultado final siempre es el mismo: todos se marchan muy contentos y agradecidos de haber tenido la experiencia, pues afortunadamente en mi clase siempre cuido que cada persona tenga el tiempo y la cantidad de ejercicio que necesita.

Así que ya es hora de quitarse las ideas de que el yoga es para los contorsionistas que sólo buscan estirarse, para las señoras que no tienen condición física o para los miedosos que no quieren hacer ejercicio. Te aseguro que esta disciplina te brindará no solamente un buen reto físico, sino también uno mental.