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Yoga para principiantes: Detrás de los ojos cerrados

Por: Julie Eisenberg

¿Qué haces cuando en clase tu maestro de yoga te pide que cierres los ojos? Para muchos principiantes en el yoga cerrar los ojos es más retador de lo que parece. Pero cerrar los ojos en tu práctica de yoga puede traerte un gran cambio en tu conciencia rápidamente.  En una clase de yoga, frecuentemente escuchas decir: “Cierra tus ojos y abre tu mente.” ¿Qué es lo que realmente pasa aquí?

El enfoque visual, o drishti, es clave en una práctica de yoga. Diferentes tipos de yoga usan diferentes posiciones de los ojos, e incluso dentro de una práctica, el enfoque visual puede varias a través de la clase. Pero para muchos principiantes en yoga, el primer paso para desarrollar la capacidad de mantener un drishti es aprender a practicar con los ojos cerrados.

 

Una gran cantidad de actividad mental se genera a través de los ojos. Los ojos constantemente se están moviendo, buscando algo en lo cual enfocarse y tomar un estímulo al azar a tu alrededor. Los ojos transmiten información al cerebro, en donde para prevenirnos de ver al mundo como una rápida secuencia de imágenes destellantes, se descarta una gran cantidad de información inmediatamente. Así que aunque no recordemos haber visto billones de imágenes que pasaron a través de los ojos, el cerebro está constantemente experimentándolas.

Tan pronto como los ojos se cierran y se enfocan en un punto fijo, comenzarás a sentir un ajuste en tus patrones de pensamiento. Para probarlo, encuentra un hermoso que disfrutes escuchar, como el Har Har Mukande de Singh Kaur.  Primero, siéntate y concentráte en la música, permitiendo a los ojos estar abiertos. Luengo, después de un par de minutos, cierra los ojos y mira si tu relación con el mantra comienza a cambiar.  Podrías encontrar que tu audición se vuelve más aguda.  Resiste la tentación de abrir tus ojos y mirar alrededor incluso si escuchas movimiento a tu alrededor!

Otro ejercicio que tal vez quieras probar es cerrar los ojos la próxima vez que te encuentres en confrontación con un reto complejo o un problema.  En vez de permitirte estresarte y preocuparte, sólo siéntate con los ojos cerrados. Comienza a enfocar a la mente en un respiración larga y profunda, dejando que los ojos (y el cerebro) se relajen. Si encuentras que la mente corre de regreso al problema o percibes que tus ojos se están moviendo rápidamente bajo los párpados, trae tu atención de regreso a la respiración y a un punto fijo o drishti, con los ojos cerrados. Apaga las distracciones del mundo visible exterior, y permite que las porciones para resolver problemas de tu cerebro descansen.  Puede ser que una solución llegue inmediatamente, pero si no, por lo menos encontrarás algo de alivio del estrés de la preocupación.

Hay un par de mantras que realmente disfruto escuchar cuando quiero sentarme en paz con mis ojos cerrados.  La versión de Aap Sahaae Hoaa de Nirinjan Kaur en su CD Adhara es uno de mis favoritos, también lo es el Ra Ma Da Sa de Mirabai Ceiba, que puede darte 31 minutos de quietud y dicha.  Puedes también intentar algunas meditaciones guiadas, como viaje a la quietud de Ramdesh kaur, y ver cómo se siente. Experimenta, y fíjate qué es lo que trabaja mejor para ti.

Una vez que desarrolles la habilidad de sentarte con los ojos cerrados, trata de incorporar algo de movimiento. Una manera divertida de practicar moviéndote con los ojos cerrados es comenzar a hacer unos gentiles saludos al sol. Al principio, especialmente si eres un principiante en yoga, puede ser que te sientas un poco desorientado mientras te mueves a través de las posturas con los ojos cerrados.  Pero con práctica, pronto encontraras que tu relación con las posturas comienza a cambiar.  Puedes descubrir una gran conciencia de cómo tu cuerpo se mueve, y podrías estar más dispuesto a entonarte más rápidamente en la respiración.

Mientras cultivas este sentido de confianza y conciencia de ti mismo, probablemente encuentres que tu práctica se profundiza y es más fácil entrar en la meditación.  Trata de mantener un diario de yoga para ver cómo las cosas se ajustan dentro de ti.  Disfruta la quietud.  Recuerda, al cerrar los ojos no solamente aquietamos la mente, sino que también la abrimos.

Fuente: Spirit Voyage

 

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